24 HORAS ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA

24 HORAS ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA

A la fiesta que suele dar el Gobernador, o el Mandamás que sugiera el lector, hacia finales del carnaval, los ciudadanos o comediantes invitados se revisten con sus mejores galas. Algunos, circunspectos y bien seguros de los papeles que representan, son guiados por la RAZÓN, y otros, extraviados, llevan como compañera a la LOCURA. Un personaje llamado el Mosquetero Azafranado, conocedor de ambas facultades, advierte a los desequilibrados de la mala intención de los circunspectos, en especial del Bufón de Turno, ya que hará todo lo posible para que entren en la fiesta con la idea de que sirvan de entretenimiento. Les aconseja que pasen, ya que en definitiva es la fiesta del mundo, pero que no se dejen engatusar por falsas palabras. Para evitar que caigan en la trampa, les sugiere el camino del nihilismo. Pero, he aquí la tragedia y, al mismo tiempo, la diversión, 24 desequilibrados se desvían con falsas palabras hacia el púlpito de marfil, desde donde, como tumbona de psiquiatra, contarán a la audiencias sus desventuras.