AIT AIXA

AIT AIXA

Paralelamente a esos acontecimientos los protagonistas de las dos ramas que salieron de Indalecio Páez y Aixa, y que solamente  conocerá el lector, comienzan a aparecer […] Melilla se desperezaba al compás del estruendo de los cañones, mientras el recuerdo de la ilusa Universidad Judeo-Cristiana-Musulmana de Melilla, que el liberal Indalecio Páez promulgara en sus postreros días, se mantenía sin desfallecer en los pensamientos y acciones de su nieto Cristino Páez y, posteriormente, en los de su biznieto José Indalecio. La bandera de la concordia luchó en desventaja con la contundente realidad, que lo fagocita todo […] Cristino, de vuelta de Cuba en donde había huido por culpa de un amor no digerido, pasa la raya que divide al mundo llamado civilizado del llamado bárbaro, acompañando a las empresas mineras que buscaban desentrañar las riquezas del Rif. Allí, debido a su afán de aventuras, se ve envuelto en una serie de ellas. Conoce a Mohan, músico ambulante, vecino de Ait Aixa, poblado de la ladera del Gurugú, cercano a Melilla […] La antorcha de la concordia entre las diferentes civilizaciones, la recoge ilusamente el sobrino de Cristino, José Indalecio Verdejo, que junto con su amiga y luego esposa Rebeca, se unen al Partido Comunista para entorpecer la acción española en el Norte de África, a pesar de las advertencias del comisario Puerta. Tras el descalabro de la célula comunista, el loco Sidiguari, como salido de una cueva, les desvela el secreto de la muerte de Cristino […] Lívidos por la noticia, Rebeca y José Indalecio no sabían que responder. Sidiguari, volviendo a coger la línea del horizonte, se apartó hacia un montículo que había en el camino y, subiéndose a él, gritó a la sombra del Gurugú que bajaba silenciosa:

¡No pateixis, il-lusió perduda, sempre hi haurá un demá!

Pasados los años, después de que España enterrara a miles de soldados y despilfarrara millones de pesetas en pacificar las indómitas tierras del Rif, apenas quedan vestigios de la colonización. Ni incluso el idioma español, sustituido por el francés, lo hablan sus gentes. Acaso, algún que otro viejo lo recuerda. Y si algún joven lo mal habla, es porque lo ha aprendido a través de la televisión viendo los partidos de fútbol de la liga española al grito de ¡Visça Barca!